¿Por qué nadie está en pánico?

El S&P 500 está cerca de máximos históricos. Las criptomonedas suben. Y sin embargo, Estados Unidos ha iniciado su mayor guerra en Medio Oriente desde Irak, y el 20% del petróleo mundial quedó fuera del mercado. ¿Por qué casi todo el mundo actúa como si nada pasara?
El conflicto es masivo
Las comunicaciones oficiales son caóticas respecto a los objetivos de la operación militar. No hay una salida clara a la vista, y el conflicto sigue escalando. Los buques petroleros no están pasando por el Estrecho de Ormuz, sacando aproximadamente el 20% del petróleo mundial del mercado.
La Casa Blanca y sus simpatizantes afirman que en cuanto decidan terminar con esto, el estrecho se reabrirá y todo volverá a la normalidad. Alternativamente, argumentan que con más acción militar, involucrando a más países en el conflicto, pueden reabrirlo ahora. Sin embargo, expertos en petróleo y académicos son ampliamente escépticos al respecto y el tráfico está paralizado.
El temor es que incluso si Irán es completamente derrotado militarmente, la amenaza de un solo dron barato lanzado por una milicia residual es suficiente para elevar los precios de los seguros, o incluso cancelar coberturas. Los barcos son tan caros que ningún operador comercial racional se arriesgaría. Y esto sin contar la pérdida de vidas humanas, o las tripulaciones que se nieguen a ir a la región.
Con los precios del petróleo disparados, las navieras no tienen incentivo para operar en la zona de conflicto, ya que pueden cobrar mucho más por sus barcos aunque tengan que recorrer distancias más largas fuera del estrecho. El riesgo de que un buque quede atrapado dentro del Golfo Pérsico es suficiente para mantenerse alejado, aunque no haya una sola mina o dron. Los analistas afirman que las escoltas navales tampoco son una solución, e incluso si lo fueran, lo insostenible que sería tanto económica como políticamente.
Se rumorea que Rusia y China están ayudando a Irán con inteligencia, reviviendo el PTSD de la Guerra Fría.
Por qué no hay fin a la vista
El mundo ha aprendido1 que con estas tácticas de guerra asimétrica, Irán es una amenaza mayor para la economía global de lo que se pensaba. Apenas tienen ejército a esta altura, pero aún tienen un apalancamiento excesivo sobre el suministro mundial de petróleo.
La región está altamente desestabilizada, los estados del golfo que gastaron miles de millones de dólares construyendo aeropuertos, aerolíneas y su reputación como enlace de lujo entre Oriente y Occidente están sufriendo un revés increíble. Están a un par de malas escaladas de que sus refinerías, puertos y pozos queden fuera de servicio por meses si son alcanzados por un dron o un misil. Y si las bombas pararan mañana, ya hemos visto que el petróleo de esta parte del mundo es más riesgoso de lo que habíamos estimado, por lo que se necesitan construir alternativas y redundancias, aumentando los costos de la cadena de suministro para todos.
Hasta ahora, los hutíes no han aparecido en el campo de juego, pero si lo hicieran, las disrupciones podrían hacer que los buques comerciales eviten el Mar Rojo, complicando el tránsito de petróleo aún más. Y Estados Unidos entró en esto con solo la mitad de sus reservas estratégicas de petróleo disponibles.
Todo esto ocurre mientras Ucrania no produce petróleo de manera significativa, y el petróleo ruso está en gran parte sancionado por Occidente. Los petroleros rusos están siendo confiscados cada semana, e incluso volados en el mar. Mientras tanto, el principal motor de crecimiento, la inteligencia artificial, es increíblemente intensiva en capital.
Impacto económico a corto plazo
Una narrativa que veo seguido es que como Estados Unidos es exportador neto de petróleo y gas, no se verá afectado e incluso podría beneficiarse. Este argumento es erróneo. Los mercados petroleros son internacionales, así que precios más altos en otros lugares hacen que la gente oferte más localmente para exportar. Las petroleras, en EE.UU. y en otros países, se beneficiarían de esto, pero los precios en el surtidor sin duda van a subir, y con ellos la mayoría de los precios de la economía. Por supuesto, la producción de petróleo puede aumentarse fuera del Golfo Pérsico, pero si no se estaba produciendo ya, es porque es más costoso que el suministro que el mundo ha perdido.
Es obvio el impacto que esto tendría en los márgenes, los flujos de caja y la economía en general, por lo que se podría esperar que las valuaciones caigan bruscamente y que se produzcan subas de tasas de interés a nivel global, similar a lo que vimos en 2022 justo después de que Rusia invadiera Ucrania.
Qué podría hacer Trump
La única herramienta a corto plazo que tiene Trump para manejar el costo de vida en EE.UU. es restringir las exportaciones de petróleo. Pero eso perjudicaría más a las grandes petroleras, así que dudo que sea una ruta que el presidente tomaría. Sin embargo, su administración tiene un enfoque muy proteccionista con la economía con sus aranceles a las importaciones. El escenario más probable que puedo imaginar es que simplemente presione a los minoristas en EE.UU. para bajar el precio en el surtidor, tal vez incluso un pequeño recorte cosmético de impuestos.
Entonces, ¿por qué los mercados no reaccionan?

Entonces la pregunta sigue en pie: ¿por qué el mercado no está incorporando esto en los precios? ¿Por qué las empresas no están tomando medidas preventivas ante el shock petrolero que muy probablemente vamos a tener?
Ni siquiera las criptomonedas, una de las clases de activos más especulativas, han caído; de hecho, algunas monedas han subido desde el inicio de la guerra. Esperaría ver una liquidación similar a la que vimos cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, que desencadenó una de las subas de tasas más pronunciadas y mayor destrucción de capitalización bursátil.
El tiempo dirá si Wall Street tiene razón y esto no es gran cosa, o si está experimentando un espejismo. Por el momento, personalmente estoy tomando algunas ganancias y esperando en efectivo 2.
Authored by Martín Volpe